¿Son seguras las instalaciones de GLP para coches?
¡Sí, están seguros! I Las normas que rigen la construcción de los diversos componentes del GLP son muy estrictas. Los productos que se instalan en los coches han sido diseñados y construidos teniendo en cuenta las características químicas y físicas del GLP. Los tanques de GLP están hechos de chapa de acero de 3,5 mm, tratada térmicamente para evitar que se agriete en caso de deformación (causada, por ejemplo, por un accidente).
Durante las fases de homologación, los depósitos de GLP se someten a una prueba de presión hidráulica y no deben presentar ningún fallo estructural hasta que alcancen una presión de 67,5 bar.
Baste decir que la presión desarrollada por el GLP en el interior del tanque normalmente oscila entre 3 y 7 bares, por el contrario, el tanque de gasolina es de plástico y se funde a 160°-170°C y se ablanda a 120°C.
Por último, los tubos de GLP son de metal, mientras que los de gasolina son de plástico o goma.